¿Quién controla a las canteras?

Una nutrida y diversa reunión vecinal volvió a poner en debate la problemática de las canteras que operan en zonas de bosque nativo y cabecera de cuenca. Buscan involucrar a los ejecutivos locales el control de las empresas. 

Por Nayla Azzinnari 

“Están bajando las montañas” denunciaba la Asamblea Cerro Azul Despierta (CADA) en la convocatoria a una reunión informativa sobre las canteras en la zona alta del Chavascate. El encuentro se realizó en marzo en el Club de Agua de Oro y volvió a poner en agenda pública las quejas que en los últimos años circularon entre pocos y en voz baja: casas agrietadas por las explosiones, sustos por los estruendos de la dinamita, respirar material en suspensión, ver los huecos grises en las sierras antes cubiertas de vegetación. 

A esta primera conversación asistieron miembros de comunidades indígenas con larga historia de resistencia territorial, las brigadas forestales del corredor, guardaparques de las reservas naturales, integrantes de las asambleas socioambientales regionales, participantes de los procesos de ordenamiento territorial, pero también actores que no suelen movilizarse por cuestiones ambientales.  

En las primeras filas, cercano a las vecinas que moderaban la reunión, se ubicó Alberto Spagnolo, propietario del emprendimiento inmobiliario Ticupil, en Candonga. A su lado estaba Claudia Arienti, expresidenta de la Cooperativa de agua. Más atrás se acomodó hasta retirarse anticipadamente el concejal de Agua de Oro por la oposición, Albert Schwarz, quien ya había criticado la operación de las canteras desde sus redes sociales. Todos sugirieron que el negocio extractivo tiene vínculos políticos tanto en lo local como en lo provincial y que poco se sabe de sus operaciones.  

De las autoridades gubernamentales solo estuvo presente Natalia Di Pace, Jefa Comunal de Villa Cerro Azul, que al ser consultada sobre su posición y accionar en el tema contestó que la agenda ambiental de su gestión es ya conocida y que respecto a las canteras se compromete a actuar en el marco de la ley y en lo que a su jurisdicción concierne.  

Canteras para qué  

No hay canteras en el actual ejido de Villa Cerro Azul, aunque en su jurisdicción pretendida quedarían la cantera Itatí, en el campo El Gato, cercana a Paso Blanco, y la cantera Candonga, en la quebrada San Francisco.  

En Agua de Oro tampoco hay canteras actualmente, sin embargo “por los mismos caminos que los niños caminan para ir a la escuela, bajan peligrosamente los camiones que vienen desde El Gato”, contrastó una vecina. Se trata de una explotación que “incumple con el cese total de actividades que le fue dictaminado. Nadie controla ni el incumplimiento del cese, ni su funcionamiento”, precisaron desde la Asamblea.  

Las otras canteras en funcionamiento son Amadeo y San Cayetano, dentro de la ya ampliada jurisdicción de El Manzano, comuna con poder de policía sobre el territorio donde operan. “Ambas cuentan con sus permisos de operación vencidos en 2025 y deberían tramitar nuevas autorizaciones para seguir operando”, informaron desde Cerro Azul Despierta.  

Villa Cerro Azul y Agua de Oro son en toda su extensión, actual y futura, reservas hídricas naturales incompatibles con la actividad minera. El Manzano no es una reserva declarada, pero hay quienes la entienden como zona de amortiguación de las reservas, por lo que también le serían exigibles ciertas limitaciones y cuidados. Por su territorio, además, circulan vertientes que terminan en el río Chavascate.   

“No estamos pidiendo irracionalmente que se cierren todas las canteras porque no nos gustan. Pretendemos que, si están habilitadas, se controlen. Y si no están habilitadas, se cierren y se controle que efectivamente dejen de operar”, se acordó en la reunión.  

La pretensión, además, es avanzar en un ordenamiento territorial regional que trascienda las jurisdicciones. “¿Cómo va a haber canteras en la naciente de un río? ¿Es necesario que estén en una cabecera de cuenca, rompiendo todo el bosque nativo que permite la absorción del agua que necesitamos para beber?”, cuestionó una vecina.  

Qué economías para las sierras  

“Es un mito que las canteras sean una fuente de empleo para un número importante de personas. Pero además, con el discurso del progreso y los puestos laborales arruinan otros modos de progreso posible, como el turismo responsable”, opinó otra vecina.  

“Si se afea el paisaje y se afecta el río, no hay agua para la población pero tampoco para quienes nos visitan. Que no venga la gente perjudica a los comercios locales”, ejemplificó Di Pace invitando a participar de una próxima reunión a la cámara de comercio regional.  

El sábado 11 de abril se realizará un segundo encuentro para avanzar en las medidas a tomar de cara a la regularización y el control de la actividad de las canteras. Mientras tanto, vecinos, vecinas y comercios amigos juntan firmas para presentar ante las comunas de Villa Cerro Azul y El Manzano, el municipio de Agua de Oro, y los ministerios de Minería y de Ambiente.  

Entre otros puntos, la nota solicita que: 

-Hagan cumplir el cese de actividades de las empresas que no tienen licencia ambiental. 

-Se abstengan de renovar permisos vencidos y autorizar nuevas canteras dentro de las reservas hídricas ya declaradas y sus zonas de amortiguación. 

-Controlen periódicamente las actividades de aquellas que sí tienen habilitación, se regulen sus horarios de actividad y se informe el permiso para utilizar o no explosivos. 

-No se conviertan en cómplices de las canteras comprándoles material extraído ilegalmente. 

-Consideren las firmas presentadas como prueba de la falta de aprobación social a la actividad minera en nuestros territorios.  

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