Por Liliana Heredia/ @HerediaLili

Hace tres años que Guille “Tiratinta” entretiene al público en el semáforo frente a la estación Shell de la Villa. Es un artista de circo multifacético que considera un buen halago el respeto por su trabajo.

Guille Tiratinta

Foto: Jacinto Duarte.

Cada 60 segundos se levanta el telón. Las sendas peatonales se transforman en un escenario, el semáforo en testigo de algún malabarista, y los automovilistas en espectadores ocasionales a los que les cuesta levantar la vista de su celular para prestar atención a un número artístico que necesita de mucha destreza física.

Villa Allende tiene su propio escenario en la vía pública. El semáforo de la esquina de la Shell ha sido y es un fiel espectador de un sinnúmero de malabaristas, entre los que se encuentra Guillermo Fabián Alvarenga, más conocido como “Tiratinta”.

Este cordobés de 46 años de edad, lleva 18 años haciendo semáforo. Una de sus grandes musas fue su hermano Fernando Pampinflash Alvarenga, con quien tiene un grupo de circo llamado “Cirque Cordobe”, y quien disfrazado de Jack Sparrow hizo malabares en el semáforo de la Villa mucho antes que él.

“Jugar por acá es muy lindo. Hace tres años hago semáforos acá en Sierras Chicas y estuve quince años en la ciudad. Huí un poco de la ciudad buscando tranquilidad”, dice el Guille luego de terminar una de sus tantas rutinas de 30 segundos.

-¿Qué tiene esta esquina?

-Es mágica esta esquina. De mi experiencia de 18 años veo que es muy grande la avenida, para jugar es más cómodo, tenés los autos de frente y no es tan peligroso, tenés que estar muy atento, eso sí; es una buena salidora de monedas, la gente colabora. Es lindo escenario, yo le llamo escenario. Hace rato que viene gente acá, y de todos lados, brasileños, colombianos, uruguayos, de todas las provincias. Se comenta que el semáforo de Villa Allende es muy copado.

-¿No hay otro semáforo similar en Sierras Chicas?

-Está el semáforo de Rio Ceballos, en el puente amarillo, pero es más incómodo, muy chiquito, se ve solamente un auto.

Semaforistas Villa Allende

El artista

Detrás de cada artista callejero hay una historia y muchas horas de entrenamiento, elongación; hasta la forma de alimentación debe ser saludable.

“Esto es un arte. Hay músico que hacen malabares. Yo dibujo, pinto, toco tambores. Todo se fusiona. Soy un artista y me dedico a eso al cien por cien, tomo cursos, talleres. Estoy en constante aprendizaje”, señala el Guille Alvarenga que durante cinco horas busca entretener al público.

-¿Cómo nace el nombre “Tiratinta”?

-Yo no era artista de circo todavía, pero veía espectáculos de circo callejero. Un día vi unos personajes, uno era “Tintillo”, eran malabaristas en una peatonal. Pasaron los años y me metí en este tema del circo, y cada artista tiene un nombre. Pensando me acordé de ese chico y a mí me había quedado como si fuera Tiratinta en vez de Tintillo. Entonces adopté ese nombre.

-¿Por qué ser artista de circo?

-Porque soy inquieto y me gusta la actividad física. Empecé a descubrir que para el teatro y cosas que son artísticas soy como otra persona, me suelto más, no tengo timidez. Fui descubriendo que tenía habilidades y que no me daba timidez pararme frente al público. Antes estudié cine, periodismo, diseño gráfico, fotografía, hace un par de días estuve haciendo de operador de radio, he estado detrás y delante de cámara. Podría haber estudiado profesorado de educación física, me pareció que el circo era algo similar o un poco más completo. Me gusta ser artista de circo, me lo pide el corazón, me lo pide la cabeza…me lo pide la gente. Es lo que me sale.

-¿Esto es un trabajo de tiempo completo?

-Todos los días que se puede. Yo me comí todos los climas, me gusta ese desafío. Las veces que no vengo es para descansar el cuerpo, se siente un poco algún dolor de espalda, de cintura, de pies porque estás sobre cemento, alto impacto; o capaz que te quedas porque tuviste franco. (Risas).

-Tenés 46 años, ¿hasta cuándo habrá “Tiratinta”?

– Hasta que me dé el cuerpo. En una época laburé ocho o nueve horas seguidas, he laburado a partir de las siete de la mañana, cuando era más joven estaba todo el día, pero creo que todavía tengo energía. No tengo límite, no tengo base.

«La mayoría de los artistas son viajeros y de ciudad a ciudad un poco lo que cambia es la aceptación de la gente»

El público

Tiratinta “Falta un poco de conciencia cultural”, comenta Tiratinta. La mayoría de los artistas son viajeros y de ciudad a ciudad un poco lo que cambia es la aceptación de la gente. “Acá en Córdoba no sé, miran poco, les cuesta. Está todo bien igual, yo sigo haciéndolo y llevo 18 años”, indica.

-¿Existen prejuicios sobre los artistas callejeros?

-Nos dicen hippies, vagos, un montón de cosas, y nosotros nos reímos. Este es un trabajo como cualquiera. Estamos al aire libre, a la mirada de todo el mundo, no estamos con un arma, ni nada, estamos sacando una sonrisa y haciendo un arte. Hay muchos habilidosos en este arte callejero. Hay gente que labura con fuego, yo laburo con sables, hay pelotas, aros, bastones. Es un constante entrenamiento.

-¿Se reciben halagos del público?

-Todos los días te dicen “hermoso, “qué bueno”, “bravo”. A veces los halagos no son de palabra, a veces una mirada, una sonrisa, con eso basta. Que te respeten es un halago. Venimos a ganarnos la vida acá por lo que principalmente el respeto es un halago.

-¿Cuál es el mejor público?

-Los niños, siempre te prestan atención y sonríen.

-¿Alguna anécdota de tantos años de laburo?

-Tengo buenas y malas. Hace diez u once años atrás, una mujer mayor nos dijo “qué bueno que ustedes hagan esto, chicos”. Es re simple, pero es una linda anécdota que haya gente así, que le dedique algo lindo a la gente en la calle. Y malas…a veces te tiran cosas. Al principio, en Córdoba costó un montón, te tiraban con clavos, criollos, naranjas, pedazos de piedras. Un día hacía calor y cuando pasé a buscar la colaboración me pusieron cubitos de hielo en la gorra. Hay gente que no respeta los semáforos, y si no estás atento te rompen las piernas. Cada uno tiene sus historias lindas y feas, estás en la calle. Tenés que estar con todas las luces.

-¿Un consejo para alguien que quiere hacer semáforo?

-Que se anime tranquilamente. Se va a ir curtiendo de a poco, va a ir conociendo gente, va a ver diferentes formas del arte circense, y que esté atento. Hay gente que lo va a apoyar. Si quiere venir al semáforo de Villa Allende…hay gente que lo va a recibir bien.