Por Santiago Pfleiderer

Sandro Comba nació en septiembre de 1970 y reside en Mendiolaza, es Licenciado en Psicología por la UNC, profesor del seminario Violencia Contra la Mujer en el Ámbito Intrafamiliar de la Facultad de Psicología, que es el primer seminario sobre violencia dictado en la UNC.

TAPA (1)Comba trabaja desde hace ocho años en la Dirección de Violencia Familiar del Ministerio de Justicia de la Provincia de Córdoba, y conformó el primer equipo de intervención a personas con botón antipánico. En junio de 2015 publicó el libro Los Arquitectos de la Desigualdad de Género en la Cultura Occidental (Babel Ediciones). El libro fue presentado el 25 de junio en la UNC y el 25 de noviembre (Día Internacional de la No Violencia Contra la Mujer) se realizó la segunda edición ya que la primera agotó sus ejemplares. Entre otras distinciones, fue declarado de Interés cultural por la Legislatura de Córdoba y por el Concejo Deliberante de Río IV. La obra fue presentada en diferentes localidades de la provincia de Córdoba y tiene una clara proyección nacional.

-¿Cómo encaraste tus estudios sobre desigualdad de género, qué motivó tu investigación?

-El trabajo en violencia contra la mujer me llevó a iniciar cursos, posgrados y seminarios para formarme en esta problemática, siendo la desigualdad de género la principal causa de violencia contra las mujeres y esa desigualdad posee un origen histórico y cultural profundo.

-¿Cuándo decidiste plasmarlo en un libro?

-El libro fue saliendo solo, quería saber cuáles eran los hechos o acontecimiento que establecieron la desigualdad entre varones y mujeres en nuestra cultura occidental, es decir, lo fui investigando para comprenderlo yo en primera instancia, mientras lo daba a conocer en el ámbito laboral y universitario. Cuando lo terminé me dijeron que lo publicara y fui a la editorial, les interesó y lo publicaron. La investigación me llevó casi 5 años.

«Tanto en las personas que sufren como en las que ejercen violencia había ciertas creencias, concepciones e ideas que parecían inmutables y que pertenecían a siglos pasados de nuestra historia». 

-¿Qué datos te preocuparon o te asombraron en el momento de tu investigación? ¿Desde cuándo se comenzó a tomar conciencia de la importancia de tratar y analizar las diferencias con respecto a esta problemática?

-La preocupación surgió de la práctica cotidiana, de intervenir en situaciones de violencia. Al valorar las situaciones iba observando que tanto en las personas que sufren como en las que ejercen violencia había ciertas creencias, concepciones e ideas que parecían inmutables y que pertenecían a siglos pasados de nuestra historia. Cuando investigué, efectivamente tales ideas que se traducían en comportamientos violentos obedecían a estas nociones que se fueron forjando en la historia y por grandes corrientes influyentes en nuestro pensamiento. Lo que más me llamó la atención fue que en el medio evo se consideró que la mujer no tenía alma, que el marxismo no convocó a las mujeres a la revolución socialista y que el psicoanálisis la consideró inferior al varón.

-¿Sentís que la sociedad ha madurado en su manera de vincularse con respecto a las diferencias y a las violencias de género?

-Los medios lo han tomado, eso es un gran paso, aunque falta mucho para que se transformen en prácticas cotidianas, hay que estar muy atentos y vigilar las leyes para que estén a la altura de la problemática, pero también cuestionar nuestras prácticas machistas cotidianas, aunque sean las menos importantes. El “ni una menos” nos marcó el camino, tenemos que sostenerlo y profundizarlo.

-¿Cuál es el objetivo de tu libro? ¿Pensás seguir desarrollando tus estudios en el tema?

– El objetivo del libro es que reflexionemos que los mismos que construyeron nuestra sociedad son los mismos que establecieron la desigualdad entre los géneros, por ello es difícil intervenir sobre ellos. Filósofos, politólogos, teólogos, científicos, psicoanalistas, marxistas, todos contribuyeron a la desigualdad entre los géneros. Ahora estoy trabajando sobre la cultura oriental y también sobre la influencia de los pueblos originarios sobre esta problemática, que me lo preguntaron mucho en las presentaciones.